Gato que adelgaza de la parte trasera: síntomas, enfermedades y edad

Un gato que adelgaza de la parte trasera pierde sobre todo músculo. En los gatos jóvenes, piensa primero en los parásitos intestinales.
Un gato que adelgaza de la parte trasera pierde sobre todo músculo. En los gatos mayores, las causas que hay que investigar son la sarcopenia, la artrosis, la insuficiencia renal, el hipertiroidismo, la diabetes y las enfermedades digestivas crónicas. En los gatos jóvenes, piensa primero en los parásitos intestinales. Para orientar la búsqueda de la causa, fíjate en la edad de tu gato, su apetito, su sed y la rapidez con la que cambia. Una pérdida rápida de peso, un gato que deja de comer o un gatito que adelgaza requieren acudir al veterinario sin demora.
Lo esencial
- El signo típico: las caderas y los huesos de la pelvis se hacen visibles y los muslos adelgazan, aunque el resto del cuerpo todavía parezca normal.
- Umbral de alerta: una pérdida del 5 % del peso merece una revisión; una pérdida del 10 % es significativa.
- Un gato que adelgaza comiendo lo mismo o más puede tener hipertiroidismo o diabetes. Un gato que bebe mucho puede tener una enfermedad renal, diabetes o hipertiroidismo.
- Acude pronto al veterinario si la pérdida de peso es repentina, si tu gato deja de comer o si es un gatito.
- Nunca le des medicamentos para personas, ni siquiera un analgésico habitual.
¿Cómo reconocer a un gato que adelgaza de la parte trasera?
Cuando la parte trasera se afina, se trata de una pérdida de masa muscular, no solo de grasa. Los músculos de los muslos y la pelvis sirven para saltar e impulsarse. Suelen ser los primeros en perder volumen cuando el gato se mueve menos o cuando una enfermedad lo obliga a recurrir a sus reservas de proteínas.
Caderas prominentes y muslos menos musculosos
Pasa la mano por el lomo hasta la cola y después por los muslos. Compáralo con cómo estaba antes. Estos son los signos de pérdida muscular:
- los huesos de las caderas y las puntas de la pelvis se ven o se notan claramente bajo la piel;
- los muslos están más finos, «hundidos» por detrás;
- la base de la cola parece más estrecha;
- visto desde arriba, la parte trasera del cuerpo es más estrecha que los hombros.
Cambios en sus movimientos
La pérdida de músculo también se nota en su comportamiento. Tu gato duda antes de saltar al sofá, necesita dos intentos o renuncia a subirse a los muebles altos. Baja más despacio, le tiemblan las patas traseras cuando está de pie o camina con rigidez.
Una debilidad que aparece de golpe es otro problema. Si las patas traseras quedan repentinamente paralizadas, frías o muy doloridas, a menudo con maullidos de dolor, es una urgencia inmediata (posible trombosis): ve al veterinario sin demora.
Conviene saberlo: la pérdida de músculo y el sobrepeso son cosas distintas. Un gato con sobrepeso puede seguir teniendo la barriga redonda aunque haya perdido músculo en los muslos. Si solo te fijas en la báscula o la barriga, puedes pasarlo por alto.
¿Es normal que un gato adelgace de la parte trasera con la edad?
Solo en parte. Un gato se considera sénior a partir de los 11 años. La sarcopenia es una disminución progresiva de la masa muscular relacionada con la edad. Con los años, el organismo forma músculo con menos eficacia y el gato mayor, menos activo, utiliza menos las patas traseras. En él, esta pérdida muscular se acompaña de un adelgazamiento que afecta primero a la pelvis, las caderas y las patas traseras.
Un error habitual es atribuir cualquier pérdida de peso a la edad. En un gato mayor, adelgazar suele indicar una enfermedad, y la mayoría de estas enfermedades se tratan mejor si se detectan pronto. La sarcopenia aparece lentamente, a lo largo de meses o años, y el gato sigue comiendo bien, bebiendo con normalidad y estando despierto y activo. Llévalo a revisión si, además, presenta alguno de estos signos:
- cambios en el apetito, tanto si aumenta como si disminuye;
- el cuenco de agua se vacía más rápido y el arenero está más mojado;
- vómitos, diarrea o un pelaje apagado o descuidado;
- una pérdida de peso medida: el 5 % del peso merece una revisión; el 10 % es significativo. Para un gato de 4 kg, eso equivale a 200 g y 400 g.
En los gatitos, ninguna pérdida de músculo es «normal»: deben ganar peso cada semana. Un gatito que pierde peso debe ser examinado pronto por un veterinario.
¿Qué enfermedades hacen que un gato adelgace de la parte trasera?
Las principales causas son la artrosis, la enfermedad renal crónica, el hipertiroidismo, la diabetes mellitus, las enfermedades digestivas crónicas y los parásitos intestinales. El apetito y la sed suelen bastar para orientar la búsqueda. Esta tabla te ayuda a distinguir las posibilidades antes de la consulta.

| Causa | Apetito | Sed | Otros signos que conviene observar | Edad más afectada |
|---|---|---|---|---|
| Sarcopenia | Normal | Normal | Pérdida muscular lenta, gato activo | Gato mayor |
| Artrosis | Normal o algo reducido | Normal | Salta menos, rigidez, descuida el aseo de la parte baja del lomo | Gato mayor |
| Enfermedad renal crónica | Reducido | Aumentada | Orina abundante, vómitos, pelaje apagado | Gato mayor |
| Hipertiroidismo | Se mantiene o aumenta | A menudo aumentada | Inquietud, maullidos frecuentes, vómitos | Gato mayor |
| Diabetes mellitus | A menudo aumentado | Aumentada | Orina abundante, debilidad de las patas traseras | Adulto y mayor, a menudo con sobrepeso |
| Linfoma intestinal / enfermedad inflamatoria intestinal | Variable | Normal | Vómitos, diarrea | Gato mayor |
| Parásitos intestinales | Variable | Normal | Barriga hinchada, heces blandas, parásitos visibles | Gatito, gato que sale o caza |
En los gatos mayores, el apetito también disminuye por motivos que no son enfermedades generales, como un diente que duele. Por eso, comunica cualquier pérdida de apetito, sea cual sea su causa aparente.
Artrosis: el gato se mueve menos y pierde músculo
La mayoría de los gatos de más de 12 años presentan lesiones de artrosis visibles en las radiografías. La artrosis reduce la actividad de un gato mayor y provoca pérdida muscular en las patas traseras: le duelen las caderas y las rodillas, salta y juega menos, y un músculo que deja de trabajar se atrofia. El gato casi nunca cojea de forma evidente. Más bien cambia sus hábitos: duerme abajo en vez de en lugares altos, hace sus necesidades junto a un arenero con los bordes demasiado altos o se le forman nudos en el pelo de la parte baja del lomo porque ya no se gira para asearse allí.
Enfermedad renal crónica: más sed y menos apetito
Afecta aproximadamente a uno de cada tres gatos de más de 15 años. Los riñones dañados concentran peor la orina: el gato orina más y lo compensa bebiendo más. Los desechos que se acumulan en la sangre le provocan náuseas; come menos y su organismo recurre entonces a los músculos, empezando por los de la parte trasera.
Hipertiroidismo: adelgaza aunque coma más
Afecta aproximadamente al 10 % de los gatos de más de 10 años. La glándula tiroides produce demasiadas hormonas y acelera todo el organismo, que quema más de lo que recibe: el gato adelgaza aunque mantenga o aumente el apetito. Parece estar bien, incluso más activo, lo que suele retrasar la consulta. Con frecuencia también maúlla más, sobre todo por la noche, está inquieto, vomita o tiene heces blandas.
Diabetes mellitus: más sed y marcha agachada
La diabetes mellitus causa en los gatos pérdida de peso acompañada de un aumento de la sed. Sin una acción eficaz de la insulina, las células ya no absorben el azúcar: este se elimina por la orina y arrastra agua consigo. El cuerpo, privado de energía, consume sus músculos. Hay un signo que afecta directamente a la parte trasera: cuando la diabetes daña los nervios, el gato camina con los corvejones apoyados en el suelo, «como un conejo».
Linfoma intestinal y enfermedad inflamatoria intestinal
En un gato mayor, los vómitos repetidos o la diarrea crónica acompañados de adelgazamiento hacen sospechar estas dos enfermedades intestinales. Se parecen mucho: el veterinario las distingue mediante una ecografía abdominal y, a menudo, biopsias del intestino.
Parásitos intestinales, una causa frecuente en los jóvenes
Los parásitos consumen parte de lo que come el gato e irritan su intestino. Afectan sobre todo a los gatitos, así como a los gatos que cazan o viven fuera. Una barriga redonda en un cuerpo delgado, un pelaje apagado y heces blandas deben ponerte en alerta. En un gato joven que adelgaza pese a haber sido desparasitado, el veterinario también investiga la peritonitis infecciosa felina (PIF) y las infecciones víricas por FeLV (leucemia felina) y FIV (sida felino).
¿Qué hace el veterinario para encontrar la causa?
El diagnóstico comienza con la información que le aportas. El veterinario pesa al gato y compara la cifra con los pesos anteriores. Valora su masa muscular con una escala específica, la puntuación de condición muscular (MCS), que evalúa los músculos con independencia de la grasa, y después examina al animal por completo: boca, abdomen, articulaciones y corazón. A continuación, las pruebas básicas son:
- análisis de sangre con creatinina, SDMA y urea para evaluar los riñones;
- T4 total para detectar hipertiroidismo;
- glucemia y fructosamina para la diabetes (la fructosamina refleja el azúcar en sangre de las semanas anteriores sin verse alterada por el estrés de la consulta);
- análisis de orina con medición de la densidad, que muestra si los riñones todavía concentran la orina y si hay azúcar en ella;
- análisis de heces para detectar parásitos;
- medición de la presión arterial, que suele estar elevada en caso de enfermedad renal o hipertiroidismo;
- radiografías si se sospecha artrosis.
Tus observaciones son tan importantes como el examen. Antes de la cita, anota:
- desde cuándo has observado que adelgaza y si va a más;
- lo que come cada día y si ha cambiado;
- si bebe más y si el arenero está más mojado que antes;
- los vómitos, las diarreas y los cambios de comportamiento o de voz;
- la fecha de su última desparasitación.
Si puedes, recoge un poco de orina fresca o de heces esa misma mañana: pregunta en la clínica si les será útil.
Urgencia: si tu gato deja de comer por completo, llama al veterinario ese mismo día. Un gato que ayuna durante más de 2 a 3 días corre el riesgo de sufrir lipidosis hepática, una acumulación de grasa en el hígado que aparece rápidamente, sobre todo si tiene sobrepeso.
¿Qué tratamiento ayuda a un gato que adelgaza de la parte trasera?
El músculo se recupera cuando se trata la causa. Darle más pienso sin un diagnóstico no soluciona nada. Por tanto, el tratamiento depende de la enfermedad detectada.
- Enfermedad renal crónica: una dieta terapéutica adaptada a los riñones forma parte del tratamiento, ya que frena la evolución de la enfermedad. A veces resulta menos apetecible, y hay que vigilar la restricción de proteínas en un gato que ya está perdiendo músculo: el veterinario controla su peso y su condición muscular. El apetito mejora sobre todo gracias a los tratamientos prescritos, como el antiemético maropitant y el estimulante del apetito mirtazapina. Haz la transición alimentaria durante una o dos semanas, mezclando progresivamente el alimento anterior con el nuevo.
- Diabetes mellitus: el tratamiento suele basarse en inyecciones de insulina junto con una dieta adecuada, rica en proteínas y baja en hidratos de carbono; en algunos gatos, el veterinario propone un tratamiento oral. Ponle la inyección y dale de comer a las horas establecidas cada día. Si no come, llama al veterinario antes de ponerle la inyección. Si se detecta pronto, la diabetes felina a veces entra en remisión: el gato deja de necesitar insulina, siempre que mantenga la dieta.
- Artrosis: el veterinario prescribe un antiinflamatorio veterinario como el meloxicam o el robenacoxib, o una inyección mensual de anticuerpos anti-NGF (frunevetmab), que bloquea un mensajero del dolor. En casa, coloca un escalón o una rampa delante de sus lugares preferidos, elige un arenero de borde bajo y juega con él de 5 a 10 minutos dos veces al día para ejercitar sus muslos.
- Hipertiroidismo: existen cuatro opciones. El tiamazol (metimazol), en comprimidos o en gel que se aplica en la oreja, frena la producción de hormonas. El yodo radiactivo destruye el tejido enfermo en una sola sesión. Un alimento bajo en yodo, administrado en exclusiva, priva a la tiroides de su materia prima. Por último, la cirugía extirpa la glándula afectada. El peso, el apetito y la inquietud se normalizan a la vez. A veces, el tratamiento revela una enfermedad renal que hasta entonces estaba oculta: por eso, el veterinario vigila los riñones durante este periodo.
- Parásitos intestinales: desparasita al gato con el producto y la frecuencia que indique el veterinario según su edad y estilo de vida. Trata al mismo tiempo a todos los animales de la casa.
- Sarcopenia: una alimentación de calidad adaptada a los gatos sénior y la actividad diaria ralentizan la pérdida de músculo.
Nunca le des por tu cuenta un medicamento de tu botiquín. Algunos medicamentos para personas son tóxicos para los gatos, entre ellos el paracetamol: el hígado del gato lo elimina muy mal y hasta una pequeña cantidad puede causarle una intoxicación grave. Los antiinflamatorios para personas, como el ibuprofeno, también son peligrosos para sus riñones y su estómago.
¿Qué hacer hoy mismo si tu gato adelgaza de la parte trasera?
Sigue este orden:
- Pésalo con una báscula de cocina o una báscula para bebés con una precisión de 10 o 20 g, dentro de un cesto cuyo peso restes, o pide que lo pesen gratis en la clínica. Repítelo a la misma hora del día cada dos semanas.
- Mide cuánto come y bebe durante tres a cinco días: cantidad servida, cantidad sobrante y nivel del cuenco de agua.
- Observa sus saltos, su forma de caminar y sus maullidos, y graba en vídeo lo que te parezca anormal.
- Pide cita: esa misma semana si la pérdida de peso es progresiva; en los días siguientes si es repentina; ese mismo día si deja de comer; y en las 24 horas siguientes si es un gatito que come menos o tiene diarrea.
Tus registros de peso, apetito y sed permiten al veterinario ver la evolución sin tener que adivinarla. Para anotarlos junto con sus desparasitaciones y sus citas, y consultar todo su historial el día de la visita:
Preguntas frecuentes
El hipertiroidismo es la primera causa que hay que considerar, sobre todo en un gato de más de diez años que come bien. El exceso de hormonas lo vuelve inquieto y hace que maúlle más, a menudo por la noche. Un gato mayor que se desorienta o tiene dolor también maúlla más. En cualquier caso, la combinación de ambos signos justifica una consulta.
El hipertiroidismo, la enfermedad renal crónica y la diabetes mellitus son las tres principales en los gatos adultos y mayores; en los gatitos y los gatos jóvenes, lo primero que hay que considerar son los parásitos intestinales. Las enfermedades intestinales, como el linfoma intestinal, y la artrosis completan la lista. El apetito y la sed ayudan a distinguirlas.
A menudo, no ha adelgazado de repente: la pérdida de peso es progresiva, pero el pelaje la oculta hasta que un día notas sus huesos al acariciarlo. En cambio, una pérdida de peso realmente rápida, en cuestión de días o semanas, indica una enfermedad que avanza deprisa o que el gato no come lo suficiente. Requiere una revisión rápida.
Costillas fáciles de palpar, el vientre hundido detrás de las costillas, caderas prominentes y un lomo más anguloso. Estos signos indican pérdida de grasa y, a menudo, también de músculo. No constituyen un diagnóstico por sí solos: anota su apetito, su sed y su nivel de energía, porque ayudan a orientar la búsqueda de la causa.
No hay una cifra única: depende de su tamaño y de su raza. El veterinario se guía más por la puntuación de condición corporal, cuyo valor ideal corresponde a unas costillas palpables bajo una fina capa de grasa y una cintura visible desde arriba. La mejor referencia sigue siendo el peso que tenía tu gato de adulto cuando estaba sano.
No. El objetivo es que ingiera suficientes calorías: ofrécele su alimento habitual, o uno más apetecible y templado, en pequeñas comidas repartidas a lo largo del día, sin cambiarle la comida bruscamente. Si aún no recibe tratamiento para la diabetes, una ración más abundante empeora la glucemia. Anota lo que come cada día para comunicárselo al veterinario.